A lo largo de su vida, las mujeres pueden llegar a sufrir ciertas patologías, de forma ocasional o permanente. Provocan una sensación muy molesta de pesadez en el suelo pélvico.
Estos dolores, a veces incapacitantes, les impiden desarrollarse plenamente en su vida personal y profesional.
¿Qué es el suelo pélvico?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos que va del hueso púbico hasta la columna vertebral y forma anillos alrededor de los orificios (uretra, vagina, ano). Estos músculos forman una especie de hamaca que sostiene el contenido abdominal y, al mismo tiempo, permite mantener de forma óptima las funciones urinarias, rectales y sexuales.
Por tanto, cumple 4 funciones importantes:
- Continencia (urinaria y fecal)
- Soporte de los órganos abdominales (vejiga, útero, recto, intestinos, etc.)
- Estabilización del cuerpo
- Sexualidad
¿Cómo reconocer una disfunción?
Cuando alguna de estas 4 funciones se ve afectada, ya sea por el embarazo, el parto, las actividades deportivas de impacto o de alta intensidad, o también la perimenopausia, aparecen los siguientes síntomas:
- Incontinencia urinaria o urgencia miccional
- Incontinencia fecal o de gases
- Dolor lumbar o pélvico
- Dolor durante las relaciones sexuales
– Pesadez en la vagina (descenso de órganos) o sensación de llevar un tampón
- Diástasis abdominal (separación de los rectos del abdomen)
- Estreñimiento
- Retención urinaria
Sobre todo después de un parto, favorecer su recuperación limita las posibles secuelas (incontinencias, descenso de órganos, dolor durante las relaciones sexuales, etc.), que a veces aparecen justo después del nacimiento, pero también, en ocasiones, varios años más tarde.
En algunas mujeres que sufren endometriosis o congestión pélvica, el suelo pélvico concentra los dolores ligados al ciclo menstrual.




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