La pelvis femenina, o pelvis menor, contiene tres órganos: la vejiga delante, el útero y la vagina en el centro, y el recto detrás.
¿Cuáles son las causas de un descenso de órganos (prolapso)?
Un prolapso genital (o descenso de órganos) es un desplazamiento anormal hacia abajo de uno o varios órganos de la pelvis, que puede llegar a salir por el orificio vulvar deformando la pared vaginal. Existen varios tipos de descenso de órganos según el órgano u órganos afectados.
- Uretrocele para la uretra
- Cistocele para la vejiga
- Histerocele para el útero
- Traquelocele para el cuello uterino
Lo favorecen los partos vaginales y ciertas predisposiciones personales (tejidos que sujetan peor). Pero también todo lo que provoca un aumento importante de la presión en el abdomen (y tiende a empujar los órganos hacia fuera): los trabajos en los que se cargan pesos a menudo, el tabaquismo crónico o el asma por la tos, el estreñimiento…
Prolapso genitourinario: ¿cuáles son los síntomas?
- Molestias en la parte baja del vientre
- Pesadez vaginal
- Sensación de tener una «bola»
- bien dentro de la vagina (intravaginal)
- bien fuera de la vulva, presente al hacer fuerza con el abdomen.
Esta «bola» se nota más fácilmente de pie, al hacer esfuerzos o en cuclillas, y hay que recolocarla con la mano antes de sentarse. Provoca un dolor que aumenta estando de pie.
- Trastornos urinarios debidos a la compresión de la uretra (dificultad para orinar, pérdidas de orina, incontinencia de esfuerzo)
- Trastornos sexuales (molestias o sangrado durante las relaciones sexuales)
¿Siempre hay que operarse de un descenso de órganos?
¡No, en absoluto! Todo depende de la calidad de vida de la paciente, porque se trata de una intervención funcional. No es una intervención vital ni estética. La pelvis tiene sobre todo la misión de ser funcional: ofrecer comodidad sexual si hay actividad sexual, evacuar orina y heces cuando se desea, y ser cómoda e indolora en todo momento. Se puede tener un prolapso importante y que apenas moleste.
Antes de proponer un tratamiento quirúrgico, en algunos casos se puede recomendar la rehabilitación con fisioterapia y/o el uso de pesarios: son pequeños dispositivos en forma de cubo o de anillo que, introducidos en la vagina, mantienen los órganos en su sitio.
El tratamiento quirúrgico es curativo, no preventivo: hay que operarse cuando el prolapso molesta, no por miedo a que empeore.




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